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marzo 4, 2008

El árbol de la ciencia, Pío Baroja

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 6:58 pm

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febrero 24, 2008

La reina castiza (tablado de marionetas)

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 10:42 pm

Por Maria Antònia Fons Salas, 2n Batx. A


1.- Datos bibliográficos:
– Título: La reina castiza (tablado de marionetas)
– Autor: Valle-Inclán
– Editorial: Aguilar
– Colección: literaria
– Lugar y año de la edición: Madrid, 1970 (0)
– Número de páginas: 67 páginas
– Comprensión lectora (dificultad): no ha sido difícil.
2.- Motivo de la elección:
Me pareció interesante el título.
3.- Recensión:
3.1.- Resumen del argumento:
En la primera jornada, el Soplón tiene unas cartas de la Reina y quiere una recompensa. El Gran Preboste, ve a la Reina y a la Mari-Morena que se van a una fiesta. Él le dice a la Reina lo de las cartas.
En la segunda jornada, el Soplón le pide dos millones al Rey a cambio de las cartas, así el Rey lee las cartas.
En la tercera jornada, el Rey quiere entrar en la (cámara) de la Reina, pero las damas no le dejan, al final, el Rey no se cree lo de las cartas y la Reina sale de su (cámara).
3.2.- Estructura interna (situación inicial, conflicto, desarrollo, desenlace, situación final):
Situación inicial: el Soplón dice que tiene cartas de la Reina.
Conflicto: Gran Preboste se lo dice a la Reina mientras ella va al baile.
Desarrollo: el Rey se da cuenta de lo de las cartas.
Desenlace: el Rey va a la habitación de la Reina.
Situación final: la Reina sale de su habitación y se aclara todo.
3.3.- Estructura (actos, escenas):
Tiene 3 jornadas.
3.4.- Relación entre la estructura interna y externa (a qué partes de la estructura interna corresponden las partes de la estructura externa):
Primera jornada: situación inicial, conflicto.
Segunda jornada: desarrollo.
Tercera jornada: desenlace y situación final.
3.5.- Temas más importantes que se tratan en la obra:
La infedilidad.
3.6.- Tiempo:
– 3.6.1.- Tiempo externo. Época en que está ambientada la obra y elementos que se utilizan para ambientarla. ¿Es una ficción realista o fantástica?
La época de antes de la muerte de Fernando VII (ya que ha pasado después de la Constitución del 1812 y dice que el Rey no puede tener hijos), ficción fantástica. (NO NO 2)
– 3.6.2.- Tiempo interno. Duración de los hechos que se narran:
Una noche
– 3.6.3.- Punto de vista temporal desde el que se cuenta la historia (los sucesos que suceden en el presente, sucedieron en el pasado o sucederán en el futuro):
Para nosotros es en pasado.
– 3.6.4.- Orden temporal en que se cuenta la historia (orden cronológico, elipsis, anticipaciones, retrospecciones, caos temporal…), cita algún ejemplo:
Orden cronológico
– 3.6.5.- ¿Se respeta la regla de la unidad de tiempo?

3.7.- Espacio:
– 3.7.1.- ¿En qué país sucede la historia? ¿Es real o imaginario?
En España, es real
– 3.7.3.- ¿Se mantiene la regla de la unidad de espacio?

– 3.7.4.- ¿Qué clases sociales aparecen en esta historia? (trabajadores y obreros, campesinos, gente rica, nobles y reyes, religiosos, gente pobre, indígenas de países atrasados, clases medias y acomodadas, comerciantes, empresarios, funcionarios, policías, ladrones y pícaros…).
Nobles y reyes, ladrones (CHANTAJISTAS)

3.8.- ¿Qué acciones/historias se representan en la obra? ¿Cuántas son? ¿Están interrelacionadas?
Una historia
– 3.8.1.- ¿Se respeta la unidad de acción?

3.9.- Personajes principales: protagonistas y antagonistas. ¿Son realistas o fantásticos?
Principales: Reina y Rey (3)
Antagonistas: Mari-Morena, Lucero, el Gran Preboste, don Gargarabete, la Infanta Francisca, las damas (3)
4.- Opinión personal sobre el texto:
La historia ha sido divertida y fácil de leer e entender. Creo que los personajes tienen mucha confianza con los Reyes, les respetan pero les hablan con confianza. La Reina le es infiel al Rey ya que es un matrimonio sin amor.(4)


NOTAS

(0) ¿Cuándo se publicó/estrenó esta obra por primera vez? ¿A qué periodeo de la obra deValle corresponde?

1. Has cogido una guía para comentar una narración, no una obra teatral.

2. Si te guías para ambientar la obra por momentos históricos de la historia de España, entonces la ficción no es tan fantástica, sino próxima al esperpento. además la reina a la que hacealusión es Isabel II.

3. HAS DE EXPLICAR CÓMO SON LOS PERSONAJES.

4. Es un comentario muy pobre. ¿Qué imagen da de la monarquía? ¿Es un texto monárquico o republicano?

¿Qué tienen que ver los personajes con sus nombres?, ¿Qué tienen de marionetas estos personajes? (¿qué mueve a los personajes, por qué actúan? ¿Cómo hablan, que vareideades lingüísticas utilizan?

HAY QUE TRABAJARLO MÁS

El dúo de la tos

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 12:03 am

El dúo de la tos

  1. martuxa |MARTA CABRERA BAUZÀ
    2BATX. A

    LECTURA VOLUNTARIA: El dúo de la tos
    Autor: Leopoldo Alas Clarín

    VIDA DEL AUTOR

    Leopoldo Alas Clarín nace en Zamora el 1852. Fue un exitoso novelista y litera(t)o, influido por la literatura contemporànea.
    Una de sus obras mas destacadas es la novela de la Regenta, la (c)ual tuvo mucho éxito, y (también) el cuento de ¡Adiós Cordera!.
    Escribió tambi(é)n, un libro (“Cuentos morales”, en 1896, donde aparecen “el dúo de la tos”http://www.swarthmore.edu/Humanities/mguardi1/espanol_11/clarin.htm) “el sustituto” o “la conversión de chiripa”) , (“¡Adiós Cordera!” se publica en el libro “El señor, y lo demás son cuentos” de 1892, con “la Ronca”,y otros m(á)s ), .
    El escritor muere en Oviedo a causa de la enfermedad de tuberculosis intestinal en el año 1901.

    TEMA

    El tema principal (e)s el del temor a la soledad y el miedo a morir solo. También hay que destacar el tema relacionado con la enfermedad (de la tuberculosis), que en el año en que se escribió el cuento los enfermos no recibian la assitencia necesaria y se sentia(n) muy solos.

    RESUMEN

    La historia sucede en un hotel llamad(o) Aguila situado cerca del mar. Allí sus huespedes se sienten solos, especialmente los dos protagonistas, que s(o)n el de la habitación 34 y (la) de la 36. Los dos padecen una grave enfermedad, el del 36 padece la tisis, que es una tuberculosis pulmonar y és mortal. La del 34 también padece una grave enfermedad mortal y también se siente muy sola. Una noche escuchan sus toses mutuamente, y eso les transmite compañía y seguridad, que es lo que ellos tanto an(h)elan. Establecen una conversación a través de la tos y por unos instantes se olvidan de su soledad y enfermedad.
    Al día siguiente el de la 36 se marcha y muere pocos d(í)as después. La de la 34, triste por no haber escuchado m(á)s la tos del 36, también se marcha pronto del hotel y muere unos dos o tres años mas tarde entre Hermanas de la Caridad.

    PERSONAJES

    La de la 32: no se dice su nombre en ningún momento del cuento. És una mujer de veinticinco años, extranjera, que había venido a España por hambre, en calidad de institutriz (Mujer encargada de la educación o instrucción de uno o varios niños en el hogar doméstico) en una casa de la nobleza pero su enfermedad le oblig(ó) a dejar ese lugar y se encontr(ó) sola por el mundo. Padecía una enfermedad grave y contagiosa (tuberculosis).

    El de la 36: no se dice su nombre en ningún momento del cuento. Era un hombre de treinta años, muy desesperado y solo en el mundo. Tan s(ó)lo tenía los recuerdos como compañía. Se dedicaba a ir por el mundo de pueblo en pueblo, buscando un lugar donde respirar aire sano para su pecho enfermo. Tenía una vida mu triste y se quejaba de que nadie le ten(í)a lástima. Padecía una grave enfermedad, la tisis, que se trata de una tuberculosis pulmonar. Es una enfermedad en que hay consunció gradual y lenta, fiebre héctica y ulceració en algún órgano, en su caso, los pulmones. Va a morir a causa de esta fatal enfermedad.

    ESTRUCTURA

    Estructura externa

    Se trata de un cuento corto de un único capítulo de siete páginas.

    Estructura interna

    PLANTEAMIENTO: va desde la primera linea hasta 49. Primero se describe el lugar donde suecede la história y después se muestra la situación de soledad en que se encuentra el de la 32.
    NUDO: va desde la 50 hasta la 190. El de la 36 de repente escucha una tos, la de la 34, y deja de sentirse tan solo. Establecen una conversación mediante la tos y los dos se olvidan de su enfermead y soledad por el momento. La de la 34 empieza a imaginerse como pareja del de la 36 y luego el de la 36 tambien imagina su vida junt(0) a la de la 34, una persona en la cual apoñarse en sus últimos d(í)as de vida.
    DESENLACE. De la 191 hasta el final, la 117. Al amanecer el de la 36 se marcha y muere pocos dias depués. La de la 34 sale para ver si el de la 36 aun sigue allí, pero ya no lo encuentra y se siente triste. Ella muere también unos dos o tres años mas tarde.

    ANALISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL CONTENIDO

    En esta narración aparece el narrador omnisciente, que es el encargado de contar los acontecimientos en esta obra literaria. El narrador omnisciente lo sabe todo de la obra, sabe lo que piensan y sienten los personajes, e incluso su pasado.
    Utiliza el estilo indirecto para mostrar lo que dicen o piensan los protagonista; “Algún viajero que fuma”, “si me sintiera muy mal, de repente; si diera una voz para no morirme sola, ese que fuma ahí me oiría”.
    Podemos apreciar algúna comparación como por ejemplo “el fuego del tabaco brilla en aquella altura como un gusano de luz”, hay que destacar la refer(e)ncia que hace a la obra del poeta Dante Alighieri con su obra “La Divina Comedia” cuando dice “y vio a Paolo y Francesa abrazados en el aire, arrastrados por la bufera infernal”, la de la 32 se imagina su amor con el del 36 igual que la historia de Paolo y Francesa de la obra la “Divina.”.
    Utiliza varias metaforas como por ejemplo “chispa triste”(1), “Fúnebre orgía”(2), “la vida precaria un nido de pluma blanda y suave”(3).
    El de la 36 empieza a toser como” si estuviera bajo la bóveda de una cripta” (luegar subterraneo donde se entierra a los muertos), el autor utiliza esta comparación para mostrar que eso es una señal de la muerte, que su enfermedad ha avanzado y le quedan pocos d(í)as. El de la 36 ve en el sonido de la hora como “la firma de los pagarés que iba presentando a la vida su acreedor de la muerte”, es decir, lo ve como un aviso de la muerte que est(á) muy cerca.
    Se sabe que la enfermedad del 36 es mortal cuando afirma “una sentencia de muerte pegada al pecho, como una factura de viaje a un bulto en un ferrocarril”, es evidente que su enfermedad es mortal, que la lleva pegada igual que un paquete lleva una etiqueta pegada. De nuevo el autor vuelve a usar la comparación.
    El de la 36 se refiere a las habitacions del hotel como nichos, cree que los que estan allí no tiene vida, est(á)n muertos o como si lo estuvieran.
    La de la 32 también tiene una grave enfermedad y una vida igual de insignificante que el de la 36, y los dem(á)s del hotel. Sabe también que su enfermedad es mortal y no quiere morir sola, por eso dice “acercarnos juntos a la muerte”, sabe que la tos del 36 es señal de enfermedad, igual que la suya, y se imagina por unos instantes la posibilidad de terminar con su soledad y morir juntamente con el del 36.

    CONCLUSIÓN Y SÍNTESIS

    La soledad y triste(z)a es evidente en los dos protagonista. Los dos (sufren) una grave enfermedad en unos años donde no había mucha asistencia sanitaria, y la gente no sentía lastima por los enfermos, sinos todo lo contrario, se apartaban de ellos, y m(á)s si se trataba de una enfermedad contagiosa como la que padecía la de la 32, que tuvo que dejar su trabajo porque sus dueños no querían contagiarse. El de la 36 sufre la tisis, una enfermedad de tuberculosis pulmonar. Cuando Leopoldo Alas Clarín escribió esta obra ya conocía su enfermedad de tuberculosis (intestinal), la (c)ual le produjo su muerte. Por eso en esta historia aporta algo de su situación personal, su enfermedad. Y tal vez, el también se sintiera solo, y escribiera este cuento en un momento de tristeza y soledad e impotencia ante su fatal enfermedad.
    Es un fantástico cuento, que muestra la realidad de c(ó)mo se sentian los enfermos, y del escaso cariño que (les) tenían. Quizas Clarín quería aproximarnos a su situación personal y a la de muchas mas personas en esos años.

  2. Notas

1. Es un epíteto que personaliza a la chispa.

2. Es un Oxímoron, o contradicción.

3. Aquí si habría metáfora.

febrero 23, 2008

La enamorada del rey (tablado de marionetas)

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 10:41 pm

Maria Antònia Fons Salas

 

2n Batx. A

 

Trabajo voluntario

 

1.- Datos bibliográficos:

– Título: La enamorada del rey (tablado de marionetas)

– Autor: Valle-Inclán

– Ilustrador (si tiene ilustración): Gráficas Orbe

– Editorial: Aguilar

– Lugar y año de la edición: Madrid, 1970

– Número de páginas: 49 páginas

– Comprensión lectora (dificultad): la lectura no ha sido complicada, (a lo mejor) alguna palabra no sabía lo que significaba, pero se podía entender el texto.

2.- Motivo de la elección:

Quería leer alguna obra m(á)s de teatro para hacer el trabajo, ya que me es más fácil leer teatro que novelas.

3.- Recensión:

3.1.- Resumen del argumento:

En la 1ª jornada, hay una chica, Mari-Justina, que se enamora del Rey cuando este iba a cazar. Maese Lotario le promete que le dirá al Rey lo que ella siente.

En la 2ª jornada, el Rey castiga a Maese Lotario por haber matado al hermano de la Dama del Manto, casándolo con ella. Altisidora le lee al Rey la carta de Mari-Justina.

En la 3ª jornada, el Rey va a la venta a ver a Mari-Justina, pero va disfrazado de paisano. Al final, deja que Mari-Justina escoja con qui(é)n quiera casarse y promete a don Facundo y a la Dama del Manto, liberando a Mese Lotario del castigo.

3.2.- Estructura interna (situación inicial, conflicto, desarrollo, desenlace, situación final):

Situación inicial: Mari-Justina explica que esta enamorada del Rey.

Conflicto: Maese Lotario va a decirle al Rey lo que siente Mari-Justina

Desarrollo: Altisidora le lee al Rey la carta y este va a la venta.

Desenlace: se descubre que el paisano es el Rey.

Situación final: el Rey le deja a elegir a Mari-Justina con qui(é)n quiere casarse ella.

3.3.- Estructura (actos, escenas):

Solo hay 3 jornadas.

3.4.- Relación entre la estructura interna y externa (a qué partes de la estructura interna corresponden las partes de la estructura externa):

En la primera jornada: situación inicial.

En la segunda jornada: conflicto, desarrollo.

Y en la tercera jornada: desenlace y situación final.

3.5.- Temas más importantes que se tratan en la obra:

La libertad de las mujeres para elegir con qui(é)n casarse, un rey preocupado por sus paisanos.

3.6.- Tiempo:

– 3.6.1.- Tiempo externo. Época en que está ambientada la obra y elementos que se utilizan para ambientarla. ¿Es una ficción realista o fantástica?

Esta ambientada en la época de Fernando VII. (1???)

– 3.6.2.- Tiempo interno. Duración de los hechos que se narran:

Sólo dura un día.

– 3.6.3.- Punto de vista temporal desde el que se cuenta la historia (los sucesos que suceden en el presente, sucedieron en el pasado o sucederán en el futuro):

Para nosotros sucedió en el pasado, en cambio, para ellos, sucede en el presente. (2)

– 3.6.4.- Orden temporal en que se cuenta la historia (orden cronológico, elipsis, anticipaciones, retrospecciones, caos temporal…), cita algún ejemplo:

Tiene un orden cronológico.

– 3.6.5.- ¿Se respeta la regla de la unidad de tiempo?

Sí.

3.7.- Espacio:

– 3.7.1.- ¿En qué país sucede la historia? ¿Es real o imaginario?

En España y es real. ( 3)

– 3.7.2.- ¿En qué espacios suceden los hechos que se cuentan? ¿Tienen algún significado especial?

En una venta y en palacio.

Tiene el significado que la niña es la nieta de la ventera, y el palacio es porque la niña se ha enamorado del Rey.

– 3.7.3.- ¿Se mantiene la regla de la unidad de espacio?

Sí. (4?????)

– 3.7.4.- ¿Qué clases sociales aparecen en esta historia? (trabajadores y obreros, campesinos, gente rica, nobles y reyes, religiosos, gente pobre, indígenas de países atrasados, clases medias y acomodadas, comerciantes, empresarios, funcionarios, policías, ladrones y pícaros…).

Trabajadores, nobles y reyes, gente pobre, empresarios. (5)

3.8.- ¿Qué acciones/historias se representan en la obra? ¿Cuántas son? ¿Están interrelacionadas?

Solo cuenta una historia(.)

– 3.8.1.- ¿Se respeta la unidad de acción?

Sí.

3.9.- Personajes principales: protagonistas y antagonistas. ¿Son realistas o fantásticos?(6)

Principales: Mari-Justina y el Rey.

Antagonistas: la abuela de la niña, Maese Lotario, los caballeros, Altisidora, la Dama del Manto, los pastores.

Son fantásticos, excepto el Rey.

4.- Opinión personal sobre el texto:

Ha sido fácil de leer y no muy largo. ESTA RESPUESTA NO ES PROPIA DE UN 2º DE BACHILLER(7)

 

    NOTAS

    1. ¿En qué te basas para situar la acción en esta época?

2. Es teatro, acción representada, por lo tanto los diálogos han de estar escritos en presente. Me parece que has cogido la ficha de recensión de textos narativos de los alumnos de ESO.

    3. ¿Qué elementos sirven para situar la acción?

    4. No hay unidad de espacio puesto que sucede en lugares diferentes

    5. Señala al menos uno de cada clase.

    6. Has de describir sus caracrterísticas, sus intenciones, sus móviles, sus virtudes y defectos..

    7. Has de contestar qué opinión te merece tanto el contenido de la obra, como su forma, las ideas que se proponen en la obra, la capacidad para crear unos personajes, su caracterización, sus variedades lingüísticas, la organización de la trama etc….

    8. Sigue el modelo de comentario que tenéis para comentar ¡Adiós, Cordera! en la entrada correspondiente.

enero 21, 2008

Yo quiero ser cómico, Mariano José de Larra

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 9:48 pm

  1. [Nota preliminar: Reproducimos la edición digital del artículo ofreciendo la posibilidad de consultar la edición facsímil de La Revista Española, Periódico Dedicado a la Reina Ntra. Sra., n.º 34, 1 de marzo de 1833, Madrid; paginación en color azul.]
    -pág. 379- -pág. 380- -pág. 381- -pág. 382- -pág. 383- -pág. 384- -pág. 385-
    Anch’io son pittore
    No fuera yo Fígaro, ni tuviera esa travesura y maliciosa índole que malas lenguas me atribuyen, si no sacara a la luz pública cierta visita que no ha muchos días tuve en mi propia casa.
    Columpiábame en mi mullido sillón, de estos que dan vueltas sobre su eje, los cuales son especialmente de mi gusto por asemejarse en cierto modo a muchas gentes que conozco, y me hallaba en la mayor perplejidad sin saber cuál de mis numerosas apuntaciones elegiría para un artículo que no me correspondía injerir aquel día en la Revista. Quería yo que fuese interesante sin ser mordaz, y conocía toda la dificultad de mi empeño, y sobre todo que fuese serio, porque no está siempre un hombre de buen humor, o de buen talante, para comunicar el suyo a los demás. No dejaba de atormentarme la idea de que fuese histórico, y por consiguiente verídico, porque mientras yo no haga más que cumplir con las obligaciones de fiel cronista de los usos y costumbres de mi siglo, no se me podrá culpar de mal intencionado, ni de amigo de buscar pendencias por una sátira más o menos.
    Hallábame, como he dicho, sin saber cuál de mis notas escogería por más inocente, y no encontraba por cierto mucho que escoger, cuando me deparó felizmente la casualidad materia sobrada para un artículo, al anunciarme mi criado a un joven que me quería hablar indispensablemente.
    Pasó adelante el joven haciéndome una cortesía bastante zurda, como de hombre que necesita y estudia en la fisonomía del que le ha de favorecer sus gustos e inclinaciones, o su humor del momento, para conformarse prudentemente con él; y dando tormento a los tirantes y rudos músculos de su fisonomía para adoptar una especie de careta que desplegase a mi vista sentimientos mezclados de afecto y de deferencia, me dijo con voz forzadamente sumisa y cariñosa:
    -¿Es usted el redactor llamado Fígaro?
    -¿Qué tiene usted que mandarme?
    -Vengo a pedirle un favor… ¡Cómo me gustan sus artículos de usted!
    -Es claro… Si usted me necesita…
    -Un favor de que depende mi vida acaso… ¡Soy un apasionado, un amigo de usted!
    -Por supuesto… siendo el favor de tanto interés para usted…
    -Yo soy un joven…
    -Lo presumo.
    -Que quiero ser cómico, y dedicarme al teatro.
    -¿Al teatro?
    -Sí, señor… como el teatro está cerrado ahora…
    -Es la mejor ocasión.
    -Como estamos en cuaresma, y es la época de ajustar para la próxima temporada cómica, desearía que usted me recomendase…
    -¡Bravo empeño! ¿A quién?
    -Al Ayuntamiento.
    -¡Hola! ¿Ajusta el Ayuntamiento?
    -Es decir, a la empresa.
    -¡Ah! ¿Ajusta la empresa?
    -Le diré a usted… según algunos, esto no se sabe… pero… para cuando se sepa.
    -En ese caso, no tiene usted prisa, porque nadie la tiene…
    -Sin embargo, como yo quiero ser cómico…
    -Cierto. ¿Y qué sabe usted? ¿Qué ha estudiado usted?
    -¿Cómo? ¿Se necesita saber algo?
    -No; para ser actor, ciertamente, no necesita usted saber cosa mayor…
    -Por eso; yo no quisiera singularizarme; siempre es malo entrar con ese pie en una corporación.
    -Ya le entiendo a usted; usted quisiera ser cómico aquí, y así será preciso examinarle por la pauta del país. ¿Sabe usted castellano?
    -Lo que usted ve…, para hablar; las gentes me entienden…
    -Pero la gramática, y la propiedad, y…
    -No, señor, no.
    -Bien, ¡eso es muy bueno! Pero sabrá usted desgraciadamente el latín, y habrá estudiado humanidades, bellas letras…
    -Perdone usted.
    -Sabrá de memoria los poetas clásicos, y los comprenderá, y podrá verter sus ideas en las tablas.
    -Perdone usted, señor. Nada, nada. ¿Tan poco favor me hace usted? Que me caiga muerto aquí si he leído una sola línea de eso, ni he oído hablar tampoco… Mire usted…
    -No jure usted. ¿Sabe usted pronunciar con afectación todas las letras de una palabra, y decir unas voces por otras, «actitud» por «aptitud», y «aptitud» por «actitud», «diferiencia» por «diferencia», «háyamos» por «hayamos», «dracmático» por «dramático», y otras semejantes?
    -Sí, señor, sí, todo eso digo yo.
    -Perfectamente; me parece que sirve usted para el caso. ¿Aprendió usted historia?
    -No, señor; no sé lo que es.
    -Por consiguiente, no sabrá usted lo que son trajes, ni épocas, ni caracteres históricos…
    -pág. 386-
    -Nada, nada, no señor.
    -Perfectamente.
    -Le diré a usted…; en cuanto a trajes, ya sé que en siendo muy antiguo, siempre a la romana.
    -Esto es: aunque sea griego el asunto.
    -Sí señor: si no es tan antiguo, a la antigua francesa o a la antigua española; según… ropilla, trusas, capacete, acuchillados, etc. Si es más moderno o del día, levita a la Utrilla en los calaveras, y polvos, casacón y media en los padres.
    -¡Ah! ¡Ah! Muy bien.
    -Además, eso en el ensayo general se le pregunta al galán o a la dama, según el sexo de cada uno que lo pregunta, y conforme a lo que ellos tienen en sus arcas, así…
    -¡Bravo!
    -Porque ellos suelen saberlo.
    -¿Y cómo presentará usted un carácter histórico?
    -Mire usted; el papel lo dirá, y luego, como el muerto no se ha de tomar el trabajo de resucitar sólo para desmentirle a uno… Además, que gran parte del público suele estar tan enterada como nosotros…
    -¡Ah!, ya… Usted sirve para el ejercicio. La figura es la que no…
    -No es gran cosa; pero eso no es esencial.
    -Y de educación, de modales y usos de sociedad, ¿a qué altura se halla usted?
    -Mal; porque si va a decir verdad, yo soy un pobrecillo: yo era escribiente en una mala administración; me echaron por holgazán, y me quiero meter a cómico porque se me figura a mí que es oficio en que no hay nada que hacer…
    -Y tiene usted razón.
    -Todo lo hace el apunte, y… por consiguiente, no conozco esos señores usos de sociedad que usted dice, ni nunca traté a ninguno de ellos.
    -Ni conocerá usted el mundo, ni el corazón humano.
    -Escasamente.
    -¿Y cómo representará usted tantos caracteres distintos?
    -Le diré a usted: si hago de rey, de príncipe o de magnate, ahuecaré la voz, miraré por encima del hombro a mis compañeros, mandaré con mucho imperio…
    -Sin embargo, en el mundo esos personajes suelen ser muy afables y corteses, y como están acostumbrados, desde que nacen, a ser obedecidos a la menor indicación, mandan poco y sin dar gritos…
    -Sí, pero ¡ya ve usted!, en el teatro es otra cosa.
    -Ya me hago cargo.
    -Por ejemplo, si hago un papel de juez, aunque esté delante de señoras o en casa ajena, no me quitaré el sombrero, porque en el teatro la justicia está dispensada de tener crianza; daré fuertes golpes en el tablero con mi bastón de borlas, y pondré cara de caballo, como si los jueces no tuviesen entrañas…
    -No se puede hacer más.
    -Si hago de delincuente me haré el perseguido, porque en el teatro todos los reos son inocentes…
    -Muy bien.
    -Si hago un papel de pícaro, que ahora están en boga, cejas arqueadas, cara pálida, voz ronca, ojos atravesados, aire misterioso, apartes melodramáticos… Si hago un calavera, muchos brincos y zapatetas, carreritas de pies y lengua, vueltas rápidas y habla ligera… Si hago un barba, andaré a compás, como un juego de escarpias, me temblarán siempre las manos como perlático o descoyuntado; y aunque el papel no apunte más de cincuenta años, haré del tarado y decrépito, y apoyaré mucho la voz con intención marcada en la moraleja, como quien dice a los espectadores: «Allá va esto para ustedes».
    -¿Tiene usted grandes calvas para las barbas?
    -¡Oh!, disformes; tengo una que me coge desde las narices hasta el colodrillo; bien que ésta la reservo para las grandes solemnidades. Pero aun para diario tengo otras, tales que no se me ve la cara con ellas.
    -¿Y los graciosos?
    -Esto es lo más fácil: estiraré mucho la pata, daré grandes voces, haré con la cara y el cuerpo todos los raros visajes y estupendas contorsiones que alcance, y saldré vestido de arlequín…
    -Usted hará furor.
    -¡Vaya si haré! Se morirá el público de risa, y se hundirá la casa a aplausos. Y especialmente, en toda clase de papeles, diré directamente al público todos los apartes, monólogos, gracias y parlamentos de intención o lucimiento que en mi parte se presenten.
    -¿Y memoria?
    -No es cosa la que tengo; y aun esa no la aprovecho, porque no me gusta el estudio. Además, que eso es cuenta del apuntador. Si se descuida, se le lanzan de vez en cuando un par de miradas terribles, como diciendo al público: «¡Ven ustedes qué hombre!»
    -Esto es; de modo que el apuntador vaya tirando del papel como de una carreta, y sacándole a usted la relación del cuerpo como una cinta. De esa manera, y hablando él altito, tiene el público el placer de oír a un mismo tiempo dos ejemplares de un mismo papel.
    -Sí, señor; y, en fin, cuando uno no sabe su relación, se dice cualquier tontería, y el público se la ríe. ¡Es tan guapo el público! ¡Si usted viera!
    -Ya sé, ¡ya!
    -Vez hay que en una comedia en verso añade uno un párrafo en prosa: pues ni se enfada, ni menos lo nota. Así es que no hay nada más común que añadir…
    -¡Ya se ve, que hacen muy bien! Pues, señor, usted es cómico, y bueno. ¿Usted ha representado anteriormente?
    -¡Vaya! En comedias caseras. He alborotado con el García y el Delincuente honrado.
    -No más, no más; le digo a usted que usted será cómico. Dígame usted, ¿sabrá usted hablar mal de los poetas y despreciarlos, aunque no los entienda; alabar las comedias por el lenguaje, aunque no sepa lo que es, o por el verso, mas que no entienda siquiera lo que es prosa?
    -¿Pues no tengo de saber, señor? Eso lo hace cualquiera.
    -¿Sabrá usted quejarse amargamente, y entablar una querella criminal contra el primero que se atreva a decir en letras de molde que usted no lo hace todas las noches sobresalientemente? ¿Sabrá usted decir de los periodistas que quién son ellos para…?
    -Vaya si sabré; precisamente ése es el tema nuestro de todos los días. Mande usted otra cosa.
    Al llegar aquí no pude ya contener mi gozo por más tiempo, y arrojándome en los brazos de mi recomendado:
    -¡Venga usted acá, mancebo generoso! -exclamé todo alborozado-; ¡venga usted acá, flor y nata de la andante comiquería!: usted ha nacido en este siglo de hierro de nuestra gloria dramática para renovar aquel siglo de oro, en que sólo comían los hombres bellotas y pacían a su libertad por los bosques, sin la distinción del tuyo y del mío. Usted será cómico, en fin, o se han de olvidar las reglas que hoy rigen en el ejercicio.
    Diciendo estas y otras razones, despedí a mi candidato prometiéndole las más eficaces recomendaciones.
  2. Revista Española, n.º 34, 1 de marzo de 1833. Firmado: Fígaro.
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Doña Berta, Leopoldo Alas Clarín.

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 4:51 pm

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LECTURA VOLUNTARIA: Doña Berta de Leopoldo Alas Clarín.
Datos bibliográficos:
Título: Doña Berta
Autor: Leopoldo Alas Clarín
Ilustrador (no tiene ilustraciones):
Editorial: EL PAÍS
Colección: Relatos breves
Lugar y año de la edición: 2007, Diario EL PAÍS S.L., Madrid
Número de páginas: 78
Comprensión lectora : dificulta(d) baja, la obra de Clarín ha sido muy fácil de entender en cuanto a vocabulario ya que es una obra contampor(á)nea en la que se pueden observar las características realistas.
La pequeña historieta (3)de Leopoldo Alas Clarín, conocida por el(título) de Doña Berta nos relata (la vida de) la protagonista Doña Berta de Rondaliegos, (en) un lugar del norte de España donde (según el personaje de Dª Berta y también según sus 4 hermanos)nunca han aparecido ni llegado los más importantes personajes de la historia humana; Romanos, moros… (4)este lugar pertenecía al con(c)ejo de Carreño, partido de judicial de Gijón. La casa de nuestra protagonista estaba situada en el pequeño barrio de Zaor(n)ín y era llamada dentro de este Susacasa(5), en medio de la cual hay un gran prado que tiene de nombre Aren, al extremo noroeste del mismo hay un arroyo (llamado río por los dueños de Susacasa aunque también podía ser llamado como Regatu).
Clarín cuenta que Doña Berta, vive con Sabelona criada de su familia desde hace (varias, 3, 4, 5…) década(s), con un gato(,) el casero y su hija que es medio tonta(.) (A)demás también vive con ellos un criado, (que va cambiando rápidamente porque pero como el casero tiene muy mal genio, los despide muy rápidamente y no duran casi nada). Doña Berta es pobre pero limpia, lava su ropa y presume de la blancura de esta que contempla una vez puesta a secar. El mal humor de la señora hace que contemple el prado y se ponga a mirar las personas (que) por las servidumbres públicas () atraviesan su propiedad y les dice que allí en Zaor(n)ín se acaba el mundo. (6)
Clarín no se dedica a narrar tiempos pasados en la vida de Doña Berta cuando vivía aun con sus cuatros hermanos, huérfanos desde muy chiquitos, Claudio el mayor era el cabecilla del grupo y la limpieza de sangre era entre los cuatro un culto religioso. (7) Todos eran solidarios y siempre hacían obras de caridad, su librería solo se llenaba de obras religiosas y libros de blasones. El mayor error(8) de los Rondaliegos era pensar mal de los plebeyos a quienes protegían(;) por su parte los villanos recogían con gesto de humillación servil los beneficios y a solapo se burlaban de su decadencia.

(Los Rondaliegos) eran grandes aficionados de las novelas francesas. Algo parecido a lo que conocía por las novelas le sucedió, un buen día a Doña Berta que vio aparecer por la casa un capitán herido, fugitivo que cayó desmayado delante de la portilla de la quinta, nuestra protagonista lo recogió y lo escondió en la capilla de la casa, allí lo mantuvo hasta que se lo contó a sus hermanos que eran carlistas y temía que al conocer del fugitivo herido lo entregaran a alguno de los suyos (carlistas)si pasaban por allí y le buscaban. Sus hermanos lo aprobaron, y el capitán fue trasladado a la casa. Dos meses estuvo Berta cuidándolo y enamorándose del cada vez más cuándo se recuperó los hermanos entablaron con el capitán una bonita amistad. Pero esta amistad duro muy poco(,) ya que el capitán decidió volver al campo de batalla con sus compañeros, dejaba()a su amante Doña Berta, aunque los hermanos impidieron que partiera ya que tendría que volver a luchar contra los carlistas y así pagaría (mal) la hos(pita)lidad que ellos les habrían brindado y el pobre se dej(ó) convencer. Él también estaba enamorado de nuestra protagonista tanto que le (prometió) que luego se casarían(;) aunque no pudo ser(,) ya que él murió en una de sus numerosas batallas(. E)l día posterior el capitán partió para unirse a su ej(é)rcito. Cuando los hermanos se enteran de lo que pasó entre los enamorados castigan y no perdonan a su hermana que ha deshonrado con su pecado la casa solariega, ella cayó enferma de un mal que acabó en un bautizo misterioso y oculto, regalando el niño de esta a unos mercenarios ocultos y dejándola sola sin darle nada de la herencia(9), ella la muy pobre fue perdiendo la esperanza de que su capitán volviera. Berta fue envejeciendo y (10)viendo el robo de sus hermanos que no les quería perdonar, dos de los hermanos murieron sin volver a casa sin embargo los otros dos regresaron. (11)

Una tarde de agosto la señora Berta se puso a cantar una balada romántica de su juventud en la intimidad, ya que (no) le gustaba que la escucharan, ni tampoco le gustaba que estuvieran con ella cuando hablaba del pasado. Un buen día le apeteció subir a la montaña, ya que hacía tiempo que no subía, allí absorta en sus pensamientos y canciones creyó oír un pequeño ruido,  que era un mozo guapo y joven, moreno y fuerte con mucha barba, bien vestido y descuidado que paseaba buscando colores e ideas para un trabajo, comenzaron a hablar y ella dijo que era sorda. Poco a poco (la simpatía) era más grande entre ellos, él conocía al querido capitán de nuestra protagonista y le dijo que este había muerto en una de sus múltiples batallas. (12)
El joven se asombró ante un cuadro de Berta. Esa misma noche el joven se quedó a cenar y a dormir ofreciendo(se) cómo no a pagar la posada, sacando una copia del retrato y ofreciéndose a hacer otro con mejor calidad. A la mañana siguiente pero, el joven tuvo que irse hacia la ciudad. Berta volvió a quedarse sola pensando en que su capitán no había sido un malvado como dijeron sus hermanos, sino que había sido un héroe. Al cabo de poco tiempo el joven pintor le envió un correo que contenía dos retratos: uno de Berta de Rondaliego copia del que tenia en el salón y el otro un rotulo a pie que ponía “Mi capitán” una restauración del capitán que podía imaginar en sus pensamientos. Doña Berta respondió con una carta pidiendo algunos datos personales del joven, ya que ella quería comprar el retrato de su hijo, pero el pintor no dio respuesta, por lo que Berta viajó hasta Madrid con su gato, dejando a Sabelona sola.(13) El Señor Casto la llevó hasta la estación y al despedirse de su criada se fundió en una gran tristeza. Doña Berta subió a su repecho y observó aquellas tierras que tanto amaba, se despidió con un triste adiós de ellas y sus recuerdos.
En Madrid hac(í)a un frío de nieve, Berta se sentía perdida, asustada, madrugaba para no ver tanta gente en la calle y se refugiaba en la Iglesia que era lo único que encontraba de parecido con su vida anterior. Temía a la multitud, sobretodo a los coches de caballos, pasaba mucho miedo ya que la gente era amable con ella, todo esto le llevaba a grandes pensamientos de su atormentada vida. A los pocos días enfermó y tuvo que guardar reposo durante una semana eso supuso que tuviera a(ú)n más valor para buscar el cuadro, este estaba es un caserón cerrado al público y ten(í)a que ir a hablar con el ministro para poder saber qu(é) tenía que pagar por él.
Volvió a la Iglesia y cuando salió estaba más animada y dispuesta a luchar por buscar a su hijo y a sus acreedores. Cogió un pequeño coche y pidió que le llevaran al sitio donde estaba el cuadro, tuvo mucha suerte ya que permitió que le dejaran entrar, fue recibida por un señor más bien gordito nada amable al que pidió que le dejara ver el cuadro de Valencia, (que) era un lienzo enorme extendido en el suelo. Pero ese cuadro ten(í)a que ser embalado para llevarlo a sus propietarios, Berta tan caprichosa(14) como siempre pidió a los mozos verlo y en ese cuadro vio una mezcla del capitán y de su hermano el mayor de todos, el protagonista del cuadro era el heredero de los Rondaliegos, es decir su hijo.
Berta regresó a su casa buscó para ver la dirección donde se dirigía el cuadro, estaba ansiosa por comprarlo, el valor del cuadro se había triplicado porque el joven pintor había muerto hac(í)a poco. Muy afortunada fue nuestra fiel amiga que pudo localizar al rico americano y fue en varias ocasiones para contemplar el cuadro dando buenas propinas para poder entrar. Berta dudaba de sí aquel era o no su hijo pero la fe era lo que la mantenía feliz. Un día Berta se encontró con el rico americano y le contó la verdadera historia del cuadro(,) pero este no aflojó y le dijo que ese cuadro no se vendía.
Esa misma noche la protagonista de la historieta(3) de Clarín soñó que su amigo, el pintor, le dejaba como herencia el cuadro de su hijo, pero ese sueño no se hizo nunca realidad. Berta tuvo un altercado(,) ya que el gato no paraba de ensuciarlo todo, y tuvo que ser encerrado. Después de la misa, Berta fue a ver el cuadro, era su última oportunidad, con tan mala suerte que atravesó la calle( y sintió) (15)un golpe y luego cay(ó)(15) al suelo derribada por un salvaje caballo que le quitó la vida al cabo de pocos minutos(16). El pobre gato se quedó solo tirado en un rincón.(17)

Nota

1. Un comentario no es sólo un resumen del argumento.

2. Mira las guías de comentario que tienes en este mismo blog, y realiza un comentario completo.

3. La historieta en cuestión es una novela corta (o cuento largo), de 70 páginas en la versión que tengo en las manos (Biblioteca Básica Salvat, libro RTV.

4. Esto es una burla del narrador que le sirve para describir el carácter de los personajes, y evidentemente es falso. La aldea está situada en el c oncejo de Carreño, partido judicial de Gijón. Si algún día visitas Gijón, verás que hay una termas romanas derca de la playa de San Lorenzo.

5. El prefijo “suso” o “susa” quiere decir “de arriba”.

6. Dª Berta se queja del derecho de paso (servidumbre pública) que tienen sus vecinos por medio del prado de Aren. Es otra manera de describir a los personajes, pequeña aristocracia venida a menos.

7. ¿Entiendes qué quiere decir esto de la limpieza de sangre?  http://es.wikipedia.org/wiki/Estatutos_de_limpieza_de_sangre

8. Creo que no has entendido la ironía del narrador. Utiliza el término”pecado”, no el de error, que tú has introducido. Es un pecado porque los personajes son cristianos, y malpensar de los vecinos está reñido con la religión católica; pero no era un error, porque los vecinos, se aprovechaban y burlaban de los Rondaliegos, con el beneplácito de las autoridades.

9. Falso.

10. Le habían robado su hijo, no la herencia.

11. Los otros dos hermanos murieron en Posadorio.

12. No es su amante, sino el hijo que había tenido con el capitán y que también se había hecho militar.

13. Hipoteca la posesión del El Posadoiro, Sabelona ha de dejar la casa.

14. ¿Capricho? Había perdido la casa por comprar el cuadro de su hijo.

15. Habías utilizado gerundios de posterioridad, incorrectos.

16. La atropella el tranvía, tirado por caballos.

17. Muere encerrado en el desván.

En este resumen sobran mucjos elementos, y otros se ven que no están bien entendidos, lo peor, desde mi punto de vista es que haces el resumen copiando frases enteras del texto original, en lugar de resumirlo con tus palabras.

Además hay un montón de fatas de ortografía y de expresión en general. Tienes bastante trabajo para rehacerlo.

diciembre 1, 2007

Un reo de muerte, (30 de marzo de 1835)

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 11:42 pm

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  1. Cuando una incomprensible comezón de escribir me puso por primera vez la pluma en la mano para hilvanar en forma de discurso mis ideas, el teatro se ofreció primer blanco a los tiros de esta que han calificado muchos de mordaz maledicencia. Yo no sé si la humanidad bien considerada tiene derecho a quejarse de ninguna especie de murmuración, ni si se puede decir de ella todo el mal que se merece; pero como hay millares de personas seudofilantrópicas, que al defender la humanidad parece que quieren en cierto modo indemnizarla de la desgracia de tenerlos por individuos, no insistiré en este pensamiento. Del llamado teatro, sin duda por antonomasia, dejéme suavemente deslizar al verdadero teatro: a esa muchedumbre en continuo movimiento, a esa sociedad donde sin ensayo ni previo anuncio de carteles, y donde a veces hasta de balde y en balde se representan tantos y tan distintos papeles.

  2. Descendí a ella, y puedo asegurar que al cotejar este teatro con el primero, no pudo menos de ocurrirme la idea de que era más consolador éste que aquél; porque, al fin, seamos francos, triste cosa es contemplar en la escena la coqueta, el avaro, el ambicioso, la celosa, la vitud caída y vilipendiada, las intrigas incesantes, en crimen entronizado a veces y triunfante; pero al salir de una tragedia para entrar en la sociedad puede uno exclamar al menos: “Aquello es falso; es pura invención; es un cuento forjado para divertirnos”; y en el mundo es todo lo contrario; la imaginación más acalorada no llegará nunca a abarcar la fea realidad. Un rey de la escena depone para irse a acostar el cetro y la corona, y en el mundo el que la tiene duerme con ella, y sueñan con ella infinitos que no la tienen. En las tablas se puede silbar al tirano; en el mundo hay que sufrirle; allí se le va a ver como una cosa rara, como una fiera que se enseña por dinero; en la sociedad cada preocupación es un rey; cada hombre un tirano; y de su cadena no hay librarse; cada individuo se constituye en eslabón de ella; los hombres son la cadena unos de otros.

  3. De estos dos teatros, sin embargo, peor el uno que el otro, vino a desalojarme una farsa que lo ocupó todo: la política. ¿Quién hubiera leído un ligero bosquejo de nuestras costumbres, torpe y débilmente trazado acaso, cuando se estaban dibujando en el gran telón de la política, escenas, si no mejores, de un interés ciertamente más próximo y positivo? Sonó el primer arcabuz de la facción, y todos volvimos la cara a mirar de dónde partía el tiro; en esta nueva representación, semejante a la fantasmagórica de Mantilla, donde empieza por verse una bruja, de la cual nace otra y otras, hasta multiplicarse al infinito, vimos un faccioso primero, y luego vimos un faccioso más, y en pos de él poblarse de facciosos el telón. Lanzado en mi nuevo terreno esgrimí la pluma contra las balas, y revolviéndome a una parte y otra, di la cara a dos enemigos: al faccioso de fuera, y al justo medio, a la parsimonia de dentro. ¡Débiles esfuerzos! El monstruo de la política estuvo encinta y dio a luz lo que había mal engendrado; pero tras éste debían venir hermanos menores, y uno de ellos, nuevo Júpiter, debía destronar a su padre. Nació la censura, y heme aquí poco menos que desalojado de mi última posición. Confieso francamente que no estoy en armonía con el reglamento: respétole y le obedezco; he aquí cuanto se puede exigir de un ciudadano: a saber, que no altere el orden; es bueno tener entendido que en política se llama orden a lo que exite, y que se llama desorden este mismo orden cuando le sucede otro orden distinto; por consiguiente, es perturbador el que se presenta a luchar contra el orden existente con menos fuerzas que él; el que se presenta con más, pasa a restaurador, cuando no se le quiere honrar con el pomposo título de libertador. Yo nunca alteraré el orden probablemente, porque nunca tendré la locura de creerme por mí solo más fuerte que él; en este convencimiento, infinidad de artículos tengo solamente rotulados, cuyo desempeño conservo para más adelante; porque la esperanza es precisamente lo único que nunca me abandona. Pero al paso que no los escribiré, porque estoy persuadido de que me los habían de prohibir (lo cual no es decir que me los han prohibido, sino todo lo contrario, puesto que yo no los escribo), tengo placer en hacer de paso esta advertencia, al refugiarme, de cuando en cuando, en el único terreno que deja libre a mis correrías el temor de ser rechazado en posiciones más avanzadas. Ahora bien: espero que después de esta previa inteligencia no habrá lector que me pida lo que no puedo darle: digo esto porque estoy convencido de que ese pretendido acierto de un escritor depende más veces de su asunto y de la predisposición feliz de sus lectores que de su propia habilidad. Abandonado a ésta sola, considérome débil, y escribo todavía con más miedo que poco mérito, y no es ponderarlo poco, sin que esto tenga visos de afectada modestia.

  4. Habiendo de parapetarme en las costumbres, la primera idea que me ocurre es que el hábito de vivir en ellas, y la repetición diaria de las escenas de nuestra sociedad, nos impide muchas veces pararnos solamente a considerarlas, y casi siempre nos hace mirar como naturales cosas que en mi sentir no debieran parecérnoslo tanto. Las tres cuartas partes de los hombres viven de tal o cual manera porque de tal o cual manera nacieron y crecieron; no es una gran razón; pero ésta es la dificultad que hay para hacer reformas. He aquí por qué las leyes difícilmente pueden ser otra cosa que el índice reglamentario y obligatorio de las costumbres; he aquí por qué caducan multitud de leyes que no se derogan; he aquí la clave de lo mucho que cuesta hacer libre por las leyes a un pueblo esclavo por sus costumbres.

  5. Pero nos apartamos demasiado de nuestro objeto: volvamos a él; este hábito de la pena de muerte, reglamentada y judicialmente llevada a cabo en los pueblos modernos con un abuso inexplicable, supuesto que la sociedad al aplicarla no hace más que suprimir de su mismo cuerpo uno de sus miembros, es causa de que se oiga con la mayor indiferencia el fatídico grito que desde el amanecer resuena por las calles del gran pueblo, y que uno de nuestros amigos acaba de poner atinadísimamente por estribillo a un trozo de poesía romántica:

  6. Para hacer bien por el alma

  7. Del que van a ajusticiar.

  8. Ese grito, precedido por la lúgubre campanilla, tan inmediata y constantemente como sigue la llama al humo, y el alma al cuerpo; este grito que implora la piedad religiosa en favor de una parte del ser que va a morir, se confunde en los aires con las voces de los que venden y revenden por las calles los géneros de alimento y de vida para los que han de vivir aquel día. No sabemos si algún reo de muerte habrá hecho esta singular observación, pero debe ser horrible a sus oídos el último grito que ha de oír de la coliflorera que pasa atronando las calles a su lado.

  9. Leída y notificada al reo la sentencia, y la última venganza que toma de él la sociedad entera, en lucha por cierto desigual, el desgraciado es trasladado a la capilla, en donde la religión se apodera de él como de una presa ya segura; la justicia divina espera allí a recibirle de manos de la humana. Horas mortales transcurren allí para él; gran consuelo debe de ser el creer en un Dios, cuando es preciso prescindir de los hombres, o, por mejor decir, cuando ellos prescinden de uno. La vanidad, sin embargo, se abre paso al través del corazón en tan terrible momento, y es raro el reo que, pasada la primera impresión, en que una palidez mortal manifiesta que la sangre quiere huir y refugiarse al centro de la vida, no trata de afectar una serenidad pocas veces posible. Esta tiránica sociedad exige algo del hombre hasta en el momento en que se niega entera a él; injusticia por cierto incomprensible; pero reirá de la debilidad de su víctima. Parece que la sociedad, al exigir valor y serenidad en el reo de muerte, con sus constantes preocupaciones, se hace justicia a sí misma, y extraña que no se desprecie lo poco que ella vale y sus fallos insignificantes.

  10. En tan críticos instantes, sin embargo, rara vez desmiente cada cual su vida entera y su educación; cada cual obedece a sus preocupaciones hasta en el momento de ir a desnudarse de ellas para siempre. El hombre abyecto, sin educación, sin principios, que ha sucumbido siempre ciegamente a su instinto, a su necesidad, que robó y mató maquinalmente, muere maquinalmente. Oyó un eco sordo de religión en sus primeros años y este eco sordo, que no comprende, resuena en la capilla, en sus oídos, y pasa maquinalmente a sus labios. Falto de lo que se llama en el mundo honor, no hace esfuerzo para disimular su temor, y muere muerto. El hombre verdaderamente religioso vuelve sinceramente su corazón a Dios, y éste es todo lo menos infeliz que puede el que lo es por última vez. El hombre educado a medias, que ensordeció a la voz del deber y de la religión, pero en quien estos gérmenes existen, vuelve de la continua afectación de despreocupado en que vivió, y duda entonces y tiembla. Los que el mundo llama impíos y ateos, los que se han formado una religión acomodaticia, o las han desechado todas para siempre, no deben ver nada al dejar el mundo. Por último, el entusiasmo político hace veces casi siempre de valor; y en esos reos, en quienes una opinión es la preocupación dominante, se han visto las muertes más serenas.

  11. Llegada la hora fatal entonan todos los presos de la cárcel, compañeros de destino del sentenciado, y sus sucesores acaso, una salve en un compás monótono, y que contrasta singularmente con las jácaras y coplas populares, inmorales e irreligiosas, que momentos antes componían, juntamente con las preces de la religión, el ruido de los patios y calabozos del espantoso edificio. El que hoy canta esa salve se la oirá cantar mañana.

  12. En seguida, la cofradía vulgarmente dicha de la Paz y Caridad recibe al reo, que, vestido de una túnica y un bonete amarillos, es trasladado atado de pies y manos sobre un animal, que sin duda por ser el más útil y paciente, es el más despreciado, y la marcha fúnebre comienza.

  13. Un pueblo entero obstruye ya las calles del tránsito. Las ventanas y balcones están coronados de espectadores sin fin, que se pisan, se apiñan, y se agrupan para devorar con la vista el último dolor del hombre.

  14. -¿Qué espera esa multitud?- diría un extranjero que desconociese las costumbres-. ¿Es un rey el que va a pasar; ese ser coronado, que es todo un espectáculo para un pueblo? ¿Es un día solemne? ¿Es una pública festividad? ¿Qué hacen ociosos esos artesanos? ¿Qué curiosea esta nación?

  15. -Nada de eso. Ese pueblo de hombres va a ver morir a un hombre.

  16. -¿Dónde va?

  17. -¿Quién es?

  18. -¡Pobrecillo!
    -Merecido lo tiene.

  19. -¡Ay!, si va muerto ya.

  20. -¿Va sereno?

  21. -¡Qué entero va!

  22. He aquí las preguntas y expresiones que se oyen resonar en derredor. Numerosos piquetes de infantería y caballería esperan en torno del patíbulo. He notado que en semejante acto siempre hay alguna corrida; el terror que la situación del momento imprime en los ánimos causa la mitad del desorden; la otra mitad es obra de la tropa que va a poner orden. ¡Siempre bayonetas en todas partes! ¿Cuándo veremos una sociedad sin bayonetas? ¡No se puede vivir sin instrumentos de muerte! Esto no hace por cierto el elogio de la sociedad ni del hombre.

  23. No sé por qué al llegar siempre a la plazuela de la Cebada mis ideas toman una tintura singular de melancolía, de indignación y de desprecio. No quiero entrar en la cuestión tan debatida del derecho que puede tener la sociedad de mutilarse a sí propia; siempre resultaría ser el derecho de la fuerza, y mientras no haya otro mejor en el mundo, ¿qué loco se atrevería a rebatir ése? Pienso sólo en la sangre inocente que ha manchado la plazuela; en la que la manchará todavía. ¡Un ser que como el hombre no puede vivir sin matar, tiene la osadía, la incomprensible vanidad de presumirse perfecto!

  24. Un tablado se levanta en un lado de la plazuela: la tablazón desnuda manifiesta que el reo no es noble. ¿Qué quiere decir un reo noble? ¿Qué quiere decir garrote vil? Quiere decir indudablemente que no hay idea positiva ni sublime que el hombre no impregne de ridiculeces.

  25. Mientras estas reflexiones han vagado por mi imaginación, el reo ha llegado al patíbulo; en el día no son ya tres palos de que pende la vida del hombre; es un palo sólo; esta diferencia esencial de la horca al garrote me recordaba la fábula de los Carneros de Casti, a quienes su amo proponía, no si debían morir, sino si debían morir cocidos o asados. Sonreíame todavía de este pequeño recuerdo, cuando las cabezas de todos, vueltas al lugar de la escena, me pusieron delante que había llegado el momento de la catástrofe; el que sólo había robado acaso a la sociedad, iba a ser muerto por ella; la sociedad también da ciento por uno: si había hecho mal matando a otro, la sociedad iba a hacer bien matándole a él. Un mal se iba a remediar con dos. El reo se sentó por fin. ¡Horrible asiento! Miré al reloj: las doce y diez minutos; el hombre vivía aún… De allí a un momento una lúgubre campanada de San Millán, semejante el estruendo de las puertas de la eternidad que se abrían, resonó por la plazuela; el hombre no existía ya; todavía no eran las doce y once minutos. “La sociedad, exclamé, estará ya satisfecha: ya ha muerto un hombre.”

1

noviembre 21, 2007

SONETO DE LOPE DE VEGA

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 10:13 pm

Tous Sampol, Magdalena
2ºA
Soneto de Lope de la Vega

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir del rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

Título El amor

* “El amor es…”

Resumen

Lope nos intenta definir este concepto de amor contrastando conceptos, mediante de antítesis. Pero el amor es una cosa esencial de manera que no podemos percibirlo por medio de sentidos pero sí que se puede sentir, como sentimiento; es difícil de describir ya que no se define el concepto sino las sensaciones. Así, utiliza estas contradicciones transmitiendo al lector sensaciones que definen amor como algo inexplicable e ilógico.

Localización del texto

Lope Félix de Vega Carpio (1562-1635). Su vida fue muy azarosa. En particular, siguió una vida llena de aventuras amorosas, pues estuvo casado varias veces y tuvo muchas amantes.
En cuanto a la vida y producción literaria, fue ciertamente un fenómeno de productividad. La segunda forma poética la componen sus “Rimas humanas”, que contienen 200 sonetos, en su mayor parte mitológicos y pastoriles, y “Rimas sacras”, que incluyen 100 sonetos, principalmente religiosos y hagiográficos. Tanto en una como en la otra forma, observamos claramente el ingrediente temático de su azarosa vida, bien mundanal como religiosa.

Tema

Lope nos define el concepto de amor, el amor como algo contradictorio.

Estructura externa

Se trata de un soneto, como indica su nombre. El soneto es un poema de catorce versos dividido en dos cuartetos (estrofa de cuatro versos) y dos tercetos estrofa de tres versos) de rima encadenada. Son versos endecasílabos (de once sílabas) con rima consonante ABBA ABBA CDE DCE.

Estructura interna

El poema se puede dividir en dos partes. La primera parte constaría de los dos primeros cuartetos, en los que se intenta definir el amor enumerando parejas de adjetivos, entre otras actitudes que provoca en el enamorado/a.
Mientras que la segunda parte estaría formada por los dos tercetos, en los que estos sentimientos y estados de ánimo se relacionan se ven relacionados con actos totalmente contradictorios mediante oraciones de infinitivo, en la última estrofa se hace una conclusión (que es una catáfora) en la que dice que todo aquel que ha amado en algún momento se ha sentido contradicho; es decir, enamorado.
El poema de Lope de Vega, empieza el primer párrafo contradiciéndose. Contrapuesta el desmayarse con el atreverse; es decir, el estar en un estado sin conciencia a atreverse, a ser con(S)ciente de cada uno de sus actos y a aprobarlos. El estar furioso y áspero con el ser liberal y tierno, nadie puede estar dotado de ternura i maldad al mismo tiempo, es algo ilógico.
Continua contrastando conceptos como la mortalidad y el estar vivo con estar muerto (difunto), y el ser traidor y cobarde con leal y animoso. Es como si t(Ú) no fueras capaz de controlar tus sentimientos Y estados de ánimo porque son superiores a ti; es decir, todo ese amor no te dejar hacer ni pensar en nada mas que en eso, en el amor.
Sigue sus contradicciones a lo largo del poema diciéndonos que el enamorado/a no puede mostrar sus verdaderos sentimientos cuando esta enamorado porqué ese amor es tan grande que no le deja huir de ese mundo fantástico Y perfecto que se ha creado

Análisis del nivel fonético

No he encontrado ningún recurso estilístico relacionado con la sonoridad: repeticiones. (ojo a las aliteraciones de R y S)
El ritmo acentual que presenta es el siguiente:
Primera estrofa
uu-uu-uuu-u e. melódico
-uu-uuu-u-u e. enfático
uu-uu-u-u-u e. melódico
u-u-u-uuu-u e. heroico

Análisis del nivel morfosintáctico

Utiliza un vocabulario relacionado con los estados de ánimo y adjetivos que atribuimos a descripciones del carácter de las personas, como bien pudiera se, por ejemplo, valiente.
Diversos recursos literarios:
– Asíndeton
Casi todo el poema está escrito sin ninguna conjunción. Por ejemplo en la primera estrofa:
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

– Epíteto
Creo que todo el poema lo sería, ya que el amor es todo lo que nos describe Lope mediante sus contradicciones.

Análisis del nivel léxico-semática

Los distintos recursos literarios encontrados son:
– Hipérbole, exageración sobre un hecho de la realidad.
Verso 12 “creer que un cielo en un infierno cabe”
– Metáforas
Verso 5 “no hallar fuera del bien centro y reposo”
Verso 10 “ beber veneno por licor suave”
Verso 11 “olvidar el provecho, amar el daño”
Verso 12 “creer que un cielo en un infierno cabe”
– Antítesis enfrentamiento de dos ideas opuestas de sentido opuesto.
Algunas de las antítesis son: “Desmayarse, atreverse; estar furioso, áspero, tierno; liberal, esquivo; mortal, difunto, vivo;…” Todos esos conjuntos de parejas de antónimos que se van formando a lo largo de la obra.

▪ Valoración

– Relación del texto con la tradición literaria y cultural
En el soneto objeto de comentario del poeta, aborda principalmente el tema clásico del amor. El amor lo inventaron los trovadores del sur de Francia(PROVENZA, OCCITANIA) en el siglo XII y, tras ponerlo de moda, lo divulgaron por las cortes europeas con un éxito sorprendente. Entonces se estableció un tipo de relación sentimental entre el hombre y la mujer de la que no es posible encontrar muchos precedentes y que, sin embargo, posee en sus modos varias de las características que hoy mantiene la concepción de ese sentimiento.

▪ Opinión personal

Personalmente, he escogido este poema porque me gusta mucho como Lope es capaz de describir, con total sencillez, el amor.
Creo que actualmente este poema continuaría siendo uno de los poemas de amor más bellos jamás escritos, hasta ahora; en el que uno puede pararse a pensar sobre el amor y cómo este ha sido capaz de transformarlo hasta tal punto de sentir algo contradictorio. Parece increíble que necesitemos de este sentimiento para poder subsistir, estamos locos por saber que es el amor y saber que se siente con él. Por eso, es uno de los temas DE LOS que SE componeN y haN compuesto gran cantidad de canciones ya que es un sentimiento que todos hemos sentido alguna vez, es algo bonito y difícil de explicar; es el amor.
Finalmente, termina el poema con el verso “esto es amor: quien lo probó lo sabe”, como hemos comentado anteriormente, todoS aquelLOS que haN sentido todas estas contradicciones son los que han amado. Además, el recurso utilizado por Lope de Vega, la catáfora, de relegar al verso final la idea central del poema es frecuente en Bécquer, autor que estamos estudiando.

Notas.

1. Sospecho que este poema lo trabajasteis el año pasado en primero. Ya me enteraré.

noviembre 19, 2007

Rosalía

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 6:27 pm

Para quien se anime a comentar algún poema de Rosalía de Castro, os dejo elenlace con sus obras editadas en la Biblioteca Virtual Cervantes, entre ellos hay algunos archivos sonoros.

http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=9

http://es.wikipedia.org/wiki/Rosal%C3%ADa_de_Castro

rosaliadecastro.jpg

Don Álvaro o la fuerza del sino

Filed under: Lecturas voluntarias — julen @ 11:52 am

images2.jpgactor102.jpghttp://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12037295328924839654435/index.htm

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