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marzo 1, 2008

El entierro de la sardina, Leopoldo Alas, Clarín

Filed under: general — julen @ 10:32 pm

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el entierro de la sardina

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1 comentario »

  1. Marta Obrador Piris. 2º Bachillerato B.

    Leopoldo García-Alas y Ureña “Clarín”. (25 de abril de 1852- 13 junio de 1901). Célebre escritor español. “El entierro de la sardina” es un relato o cuento breve; tal vez ésta es la faceta que ha pasado más desapercibida del autor, ya que se habla poco de su faceta como gran cultivador de la novela corta, formas que se desarrollaron mucho en Europa a partir de la mitad del siglo XIX.

    En Clarín destaca su realismo plasmado en sus obras: “El entierro de la sardina” es un cuento escrito con minucioso detalle, pero que en el fondo nos describe el modo de vida de una pequeña sociedad, un pueblo pequeño y apartado que tiene ciertas características en la manera de vivir. Así pues, citamos el realismo del autor ya que no nos relata un cuento con rasgos fantásticos o imaginarios; simplemente hace un cuento a partir de una fiesta popular celebrada en un lugar concreto.

    Así pues, nos encontramos con un relato breve y sencillo, pero repleto de minuciosas descripciones de lugares y ambientes, que como hemos dicho, nos reflejan la pura realidad.

    Como tema principal destacaríamos la fiesta de “el entierro de la sardina”, y la manera en que lo viven sus habitantes, concretamente como lo vive Celso Arteaga.

    También se nos presenta esta pequeña historia de Celso Arteaga y su original final, pero siempre relacionado con el tema principal que hemos citado.

    Así pues, este breve relato nos explica cómo es la fiesta de “el entierro de la sardina” en Rescoldo, un ciudad de muchos vecinos. “Situada en la falda Norte de una sierra muy fría”, “dónde se prepara con gran abundancia carbón de leña”. Aunque haga mucho frío no impide a sus habitantes salir a las calles y divertirse cuando hay fiestas, y mucho menos en el miércoles de Ceniza, cuando se entierra la sardina. Se puede decir, que la sardina representa a los vicios y los sentimientos de liberación que surgen en esta fiesta. Así pues, éste día invita al pueblo a una reflexión, y después todo vuelve a la calma.

    Describe a la ciudad de Rescoldo cómo un lugar triste y aburrido, pero cuando llega la noche del entierro de la sardina, todo el mundo disfrazado y “semiborracho” se divierte, ríe y baila. Pero al día siguiente es como si nada hubiera pasado y todo vuelve a la normalidad.

    Celso Arteaga era director de un colegio, un hombre serio y disciplinado, pero “su flaco era el entierro de la sardina”. Después de comer con los profesores y después de un par de copas de vino, se iban al entierro de la sardina.

    Aquel año Celso Arteaga fue quien pidió la palabra para hablar, y eso le concedía el honor de entregar la sardina plateada a la mujer que él considerase más hermosa. Así pues, aquel año Celso se arrodilló delante de una joven bella y honesta, Cecilia Pla y le entrego haciendo un pequeño discurso aquella sardina.

    Al día siguiente todo el mundo volvió a sus ocupaciones como si nada hubiese pasado. Y también lo hizo Celso Arteaga, que de vez en cuando pensaba en aquella muchacha que se había ruborizado tanto cuando le entregó la sardina.

    Pero lo raro fue que, el año siguiente se volvió a repetir lo mismo, y después de que don Celso pronunciara sus palabras, volvía a estar frente a él la hermosa Cecilia Pla, ya por segunda vez.

    Así pues, pasó el tiempo y Celso notó una necesidad de ver aquella chica, pero en todo el año sólo la vio dos o tres veces por la calle.

    Pero al final, Celso se casó con la sobrina de un magistrado muy influyente y tuvieron hijos y formaron una familia.

    Después de muchos años, Celso ya viejo, viudo y jubilado, decidió volver a Rescoldo sus últimos años, y se puso a buscar piso; la señora que le enseñó la casa le sonaba de algo, pero no sabia de qué, y sólo pensó: “Parece una sardina”. Hasta que un día encontró una sardina plateada guardada en una alacena empotrada, y supo que aquella mujer era Cecilia Pla, la joven de la noche del miércoles de Ceniza.

    Pero una tarde obscura Celso salió a la calle y vio que había un entierro y en la cabecera leyó: C.P.M. Aquella mujer, Cecilia Pla, que le había parecido una sardina, ya estaba en su entierro.

    En cuanto al narrador sabemos que es omnisciente, ya que sabe todos los pensamientos del protagonista: “Le gustó la casa, y quedaron en que se vería con el casero. Y al llegar a la puerta, hasta donde le acompañó la dama, reparó en ella; le pareció flaquísima, un espíritu puro;…”.

    Referente a los personajes, destacaremos el protagonista, Celso Arteaga, “uno de los hombres más formales de Rescoldo”. Era el director de un colegio y también un juez municipal. Dice que también era “buen pedagogo”. Era un hombre que nunca se lo veía en “los malos sitios” ni tampoco en los sitios más finos. Pero como hemos dicho antes, su flaco era el día del “entierro de la sardina”. Era cuando Celso se olvidaba de todo y se divertía. Dejaba de ser por una noche el Celso serio y disciplinado, que era ejemplo de buena conducta para sus alumnos, y pasaba a ser el Celso que disfrutaba, reía y se divertía con aquel entierro.

    También hay un personaje pero más secundario que es Cecilia Pla, “una joven honestísima, de la más modesta clase media, hermosa sin arrogancia, más dulce que salada en el mirar y en el gesto; una de esas bellas que no deslumbran, pero que pueden ir entrando poco a poco alma adelante.”. Ella es la chica a quien Celso le entregó la sardina (cuando ) de su boca salieron palabras que parecían de “Zorrilla” como pensó Cecilia. Después de aquel día, solo la vió Celso un par de veces al año, pero cuando eran ya viejos el destino los hizo reencontrarse. Y es aquí cuando sale a la luz que Cecilia Pla guardaba aún a su casa la sardina plateada. Así que el autor deja en manos del lector para que se imagine si Cecilia se acordaba aún de aquel Celso del día del entierro de la sardina o era pura casualidad que estuviese allí.

    Referente al espacio, la historia transcurre en el pueblo de Rescoldo, o mejor dicho, la Pola de Rescoldo. Es una ciudad muy fría y también un poco lúgubre. Sus habitantes parece que están cerrados en conventos y no se ven a las chicas hermosas alegrando el paisaje. Todo el año es así la ciudad, exceptuando cuando hay fiestas, que la gente sale a la calle a pasárselo bien. Así pues, una de las mayores fiestas con mayor jaleo es el miércoles de Ceniza.

    La fiesta se celebra en el paseo de los Negrillos: “bosque secular, rodeado de prados y jardines que el Municipio cuida con relativo esmero”. El miércoles de Ceniza, a media noche, se celebra el entierro de la sardina, “entre los troncos y ramas desnudas, escuetas, sobre un terreno endurecido por la escarcha, a la luz rojiza de antorchas pestilentes”.

    No nos situamos en ningún año en concreto, pero si sabemos que el relato empieza en febrero, el miércoles de Ceniza. Se nos describe aquella noche, y hasta el día de después. Luego encontramos un salto temporal dónde pasa un año exactamente, y volvemos a estar en el miércoles de ceniza. Así pues, transcurre un año.

    Luego vemos que Celso se casa y tiene hijos. Y al final vemos a un Celso ya viejo y jubilado que vuelve a Rescoldo. No sabemos exactamente de cua(á)nto tiempo es este salto temporal, pero por la descripción del protagonista nos lo imaginamos.

    Así pues, referente a la estructura del cuento, estamos frente a un texto narrativo. Está estructurado en capítulos o partes, concretamente en 6. En el primero encontramos una extensa descripción del lugar y también de la gente, las fiestas y las costumbres del pueblo; así que podemos decir que este primer capítulo vendría a ser como un planteamiento inicial o introducción. El segundo capítulo nos presenta a Celso Arteaga, c(ó)mo era y c(ó)mo vivía, y no es hasta el tercero en que empieza lo que diríamos que es la acción: se explica lo sucedido en el miércoles de Ceniza. Ya en el cuarto capítulo, ha pasado un año entero, pero dentro de este mismo, vemos que Celso se casa y tiene hijos. En el penúltimo capítulo, vemos como Celso se reencuentra ya de viejo y por casualidad con aquella mujer que conoció en el miércoles de ceniza. Esto podría ser ya un comienzo de(l) desenlace. Pero es al último capítulo cuando termina la historia ya con un final conciso: la muerte de Cecilia Pla.

    De hecho lo que mas me ha llamado la atención ha sido el final con las palabras: “Si, es verdad, era una sardina. Este es, por consiguiente, el entierro de la sardina. Ríete, si tienes gana”. Me llama la atención el humor y naturalidad que refleja el cuento. Y después de contar una historia muy fresca, sobre un hombre corriente en una fiesta corriente, acaba con unas palabras sencillas pero de mucho peso en el final.

    Nota

    1. Se te ha pasado por alto el humor anticlerical de toda la obra. Tampoco comentas los recursos literarios.

    1. Tampoco dices cuándo se publicó, ni en qué libro

    Comentario por julen — marzo 4, 2008 @ 7:04 pm | Responder


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